La etiqueta Brusselicious («bruseliciosa»)

Generosa y familiar, la cocina belga es rica en tradiciones y recetas seculares. Tiene sus raíces tanto en la tierra como en el mar. Sus productos emblemáticos son el chocolate, la cerveza y las patatas fritas, símbolos accesibles que agradan a la mayoría.

La capital cuenta con una enorme oferta de restaurantes belga bruselenses. La etiqueta Brusselicious muestra los mejores lugares que apelan a esta cocina belga y de la que hacen honor. Cada casa gastronómica seleccionada tiene su propia personalidad, pero todas coinciden en defender los valores de la cocina local: sencilla, familiar y sabrosa.

La selección final ha sido confeccionada por un panel de periodistas expertos en gastronomía que han tenido en cuenta la presencia de platos típicos en la carta, la calidad de estos, los ingredientes e incluso el servicio.

También se han seleccionado tres establecimientos de la pequeña restauración, pues defienden los mismos valores y forman parte integrante de nuestro patrimonio culinario.

También se ha propuesto un determinado número de freidurías. Su Majestad, la patata frita nacional, plato estrella de nuestra gastronomía popular, nunca resulta realmente tan rica que la que se hace en una freiduría. En este sentido, también hemos prestado una especial atención a los pasos fundamentales de su elaboración: la cocción en sebo de ternera o de caballo, el corte por minuto y las salsas caseras son algunos de los criterios que han determinado la selección hecha por el jurado de periodistas.