Casa de la historia Europea

Este museo gratuito, instalado en el magnífico edificio restaurado Eastman, recuerda la historia europea y reflexiona su futuro a través de cientos de objetos procedentes de los 28 países de la UE. En él se presenta la historia de Europa en los 24 idiomas oficiales de la Unión Europea, desde los mitos europeos y los descubrimientos, hasta el caos y el desarrollo del sentimiento de pertenencia que se produjeron a lo largo del siglo XX; y se anima a los visitantes a reflexionar, a plantearse preguntas y a evocar el pasado y el futuro del Viejo Continente. La Casa de la Historia Europea también ofrece programas a medida para colegios, familias y grupos.

Exposición permanente: el visitante podrá descubrir las líneas principales de la historia europea al detenerse, en primer lugar, en las ideas y convicciones que caracterizaron al siglo XIX, que marcan «la entrada de Europa en la modernidad», antes de pasar al período de guerra y destrucción, y de terminar con la cuestión de la búsqueda de una vida mejor en una Europa todavía más unificada. El museo promueve una reflexión sobre la Europa de hoy en día y sobre el papel que todos los europeos pueden desempeñar a la hora de dar forma al futuro de Europa.

Enseñanza y formación: la Casa de la Historia Europea ha elaborado diferentes programas de formación que consiguen que la visita sea una experiencia muy interesante gracias al uso de presentaciones interactivas, objetos originales y réplicas, exposiciones, guías multimedia, recursos pedagógicos, talleres y seminarios. Todos estos recursos animan a los visitantes a replantearse sus ideas acerca de la historia europea y su huella en el mundo contemporáneo.

Un centro excepcional: el edificio Eastman, que antiguamente albergaba una clínica dental para niños desfavorecidos, es una auténtica joya del estilo Art Déco. Restaurado hasta el más mínimo detalle, el edificio está compuesto principalmente por frescos murales inspirados en las fábulas de Jean de La Fontaine, en los cuales se ha realizado un magnífico trabajo de restauración. El museo se levanta sobre el sombreado Parc Léopold, que, con sus diez hectáreas de extensión, constituye un enclave ideal para realizar un pícnic o una breve pausa en un banco.

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