Museo del Alcantarillado (Musée des Egouts)

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En un primer momento, a uno no se le pasaría por la cabeza... ¿Ir a visitar las alcantarillas de una gran ciudad? Pero si te paras a pensarlo, ¡verás rápidamente el potencial de aprendizaje y el interés! Este lugar que, actualmente, solo nos imaginamos bajo tierra no siempre lo ha estado, ni mucho menos. En el siglo XVII se creó el primer sistema de alcantarillado en Bruselas; sin embargo, seguía siendo básico y muchos residuos terminaban su recorrido en el río de la ciudad, el Senne. Este río, que llevaba basura y carroña, se solía desbordar normalmente en época de lluvias, o se secaba en verano, lo que hacía que desprendiera olores desagradables...
En la segunda mitad del siglo XIX se puso en marcha un importante plan de saneamiento.
Se decidió recubrir el Senne y crear amplios bulevares en lugar de callejones insalubres. Durante el período de entreguerras, unas segundas obras de recubrimiento y desvío del agua reforzaron las primeras. Gradualmente, el sistema de alcantarillado se mejoró y amplió: de 45 km en 1847, actualmente hay 350 km de laberintos subterráneos, que recogen conjuntamente el agua de lluvia y las aguas residuales de la ciudad. El museo se inauguró en 1988 como respuesta a una demanda creciente y ofrece visitas realizadas por el propio personal del Servicio de Alcantarillado. Gracias a este museo podrás disfrutar de una perspectiva general de esta red, explicaciones sobre su historia y sobre la labor que desempeñan sus trabajadores, información sobre el ciclo hidrológico, etc. Cabe destacar que la entrada al museo se encuentra en uno de los dos Pavillons d’octroi, los edificios donde se recaudaban los impuestos de todas las mercancías que entraban en la ciudad en el siglo XIX.

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