Surrealismo

Bruselas es la cuna del surrealismo y los bruselenses hacen de ello un estilo de vida que se comparte a través de los museos y de los lugares que están impregnados de él. En respuesta a los artistas que se habían limitado al «neo no sé qué», Magritte, Scutenaire, Mariën y sus colegas visionarios crean nuevas imágenes, un nuevo lenguaje. Las palabras y las cosas dejan de corresponderse. Los artistas forman un grupo restringido y dinámico que crea espectáculos espontáneos, organiza falsas conferencias y otras actividades subversivas. El surrealismo había nacido e iba a dejar su huella poética por toda Bruselas.

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